Cuando los esposos son accionistas en una sociedad comercial

por | agosto 23, 2016

¿Qué sucede cuando una pareja de esposos tiene acciones dentro de una compañía dominicana?
¿Quién puede asistir a las asambleas?
¿Quien puede votar en la decisiones?
¿Quién puede demandar en justicia como accionista afectado?
¿Quién puede recibir los dividendos o beneficios generados por la empresa?

esposos

Sin importar el tamaño de la empresa, es común la existencia de acciones indivisas. Este es el caso de acciones propiedad de una pareja de esposos, pero también es el caso de las acciones recibidas por los herederos o cuando dos o más personas compran acciones de manera conjunta y se convierten en co-propietarios.

De hecho, la indivisibilidad de las acciones es un principio reconocido en muchos países, que consiste en que las acciones son unidades no divisibles, es decir, que no se pueden fraccionar. En otras palabras, si dos personas compran una acción en una sociedad, no pueden asumir que cada uno tiene media acción sino que ambos son co-propietarios con los mismos derechos y obligaciones.

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En nuestro sistema legal, ninguno de los accionistas indivisos puede por sí solo ejercer los derechos que corresponden a esa acción indivisa porque frente a la sociedad solo puede actuar un solo representante para votar en las asambleas, solicitar información, recibir los dividendos, actuar como demandante, etc. De tal manera que en caso de que exista cualquier conflicto entre los accionistas co-propietarios en cuanto a quién debe representar o accionar a nombre de los propietarios de esa acción, no le corresponde a la sociedad tomar parte en ese conflicto.

Vale señalar que el principio de indivisibilidad de las acciones no estuvo expresamente establecido en nuestra legislación hasta que se incluyó en la ley 479-08 sobre Sociedades Comerciales en el año 2008, aunque era una práctica aceptada como principio creado por la costumbre.

Pero en el caso particular de los esposos, este principio de indivisibilidad se aplica desde el año 2001 que es cuando entró en vigencia la ley 189-01 que modificó el artículo 1421 del Código Civil. Esto así ya que el antiguo artículo 1421 designaba al esposo como administrador de los bienes de la comunidad matrimonial y por esto era irrelevante que las acciones fueran indivisas o no, pero a partir de la indicada modificación ambos esposos se convierten en administradores de esos bienes comunes.

Ahora bien, en el caso de los esposos la ley otorga administración conjunta pero exige que ambos deben consentir los actos de disposición que afectan los bienes comunes. Los actos de disposición son vender, hipotecar o de cualquier manera enajenar los bienes. Los actos de administración y los actos de gestión son las acciones del propietario como tal que no implican disposición (por ejemplo, alquilarlos, demandar en justicia por daños a esos bienes, etc.).

Al no exigirse expresamente consentimiento de ambos esposos para los actos de administración y gestión, podría entenderse que cualquiera de los dos puede ejercer esos actos. Esto podría ser así para bienes que no sean acciones en una sociedad comercial, pues ya indicábamos anteriormente que la ley de sociedades dominicanas establece la indivisibilidad de las acciones.

En conclusión, cuando una pareja de esposos posee acciones indivisas en una sociedad comercial dominicana, ninguno de ellos puede asistir a las asambleas, ejercer el voto en las decisiones, recibir los dividendos o ganancias, demandar en base a la calidad de accionista ni vender tales acciones sin el consentimiento del otro esposo. Debe existir un poder del esposo que no ejerce la representación a favor del otro que la ejercerá.

Aún nos queda la inquietud: en el caso de otros bienes de los esposos (casados bajo el régimen de comunidad) que no sean acciones ¿puede solo uno de los esposos, sin consentimiento del otro, alquilar, demandar en justicia por daños a la propiedad, tomar decisiones mediante el voto en una asamblea de condómines un apartamento que posean…?

Sería interesante conocer el criterio de nuestra Suprema Corte de Justicia.

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